19:46 Tres puntos firmados Ibra

Fue una noche de regalos: Zlatan Ibrahimovic nos regaló a todos los amantes del fútbol un gol extraordinario, luego el referí le regaló a Inter un penal que Adriano transformó en el gol del 2 a 0 y, por último, entre Zanetti y Córdoba se las ingeniaron para regalarle a Vangelis Moras el tanto que fijó el marcador definitivo.
Con estos tres puntos, Inter suma 13 y pudo alcanzarla a Lazio en la punta de la tabla de posiciones. Boligna, en cambio, luego de la quinta derrota consecutiva, sigue teniendo tres unidades y ocupa la antepenúltima posición, obviamente ambos con un partido más que el resto.
El triunfo de Inter fue merecido, en omenaje al estupendo gol que Ibrahimovic sacó de la galera: como fue el tanto decisivo y la única justificación del triunfo nerazzurro, vale la pena comenzar la crónica justamente desde ahí.
Adriano se fue por izquierda hasta el fondo y metió un centro tenso que, a la altura del primer palo, con una increíble torsión, Ibra conectó de taco, anticipando el cabezazo del defensor y mandándola a meterse junto al prmer palo. Realmente un gol que valía el precio de la entrada.
Inter había bajado a la cancha con un 4-4-2 muy ambicioso, con Ibra y Adriano de punta y Quaresma y Mancini abieros por los laterales como aleros. Sin ebargo, como en anteriores ocasiones, la proliferación de delanteros no aumentaba las ocasiones de gol, las cuales, muy contadas por cierto, llegaron siempre por invenciones individuales de un Ibrahimovic en estado de gracias.
Bologna, por su parte, no vino a defenderse, sino que trató de jugar en la mitad de cancha rival, pero el 4-2-3-1 tenía en Di Vaio un terminal ofensivo demasiado livianito e impreciso, como para que la buena actitud visitante se viera reflejada en peligros reales. Así, las únicas veces que Julio César tuvo trabajo fue por remates desde la larga distancia de Volpi.
A comienzo del segundo tiempo, el referí, por la verdad a instancias de juez de línea, cobró un penal en favor de Inter realmente absurdo: Mancini metió el centro, la pelota se desvió en el pie derecho de Volpi (quien estaba a no más de dos metros del brasileño) y luego le pegó en la mano: a parte la distancia mínima, ya Collina había aclarado, por dos ejemplos similares de la temporada anterior, que si el balón da primero en otra parte del cuerpo, la mano no puede considerarse voluntaria.
De cualquier manera, Adriano transformó la pena máxima en el gol del 2 a 0. Sin embargo, Inter quiso devolver enseguida el regalo recibido. En ocasión de un tiro libre desde la izquierda ejecutado en forma de centro, Córdoba y Zanetti se molestaron entre sí y la pelota le quedó servida a Moras, quien con mucha calma la puso a lado del palo.
Por diez minutos, Inter pareció sentir el golpe y Bologna pudo haber empatado, si sólo hubiese tenido un poco más de peso ofensivo. En cambio, el ingreso de Marazzina y, en especial, la absurda salida de Volpi, quien era por lejos el mejos de los suyos, le quitaron efectividad a la búsqueda visitante mientras que Inter, de contragolpe, tuvo por lo menos dos ocasiones clamorosas para cerrar definitvamente el asunto. Ibra erró una monumental y eso le quitó el "diez" como nota final.
También fue importante el ingreso de Cambiasso por Rivas (lesionado: eso de los centrales defensivos de Inter se parece cada vez más a una maldición), porque el argentino se paró muy bien en el medio y fue una roca, rechazando todo de arriba y de abajo y anticipando siempre al delantero que iba por su lado.
Al final, como quedó dicho, el triunfo de Inter fue correcto, pero más por la pobreza del rival y la gran noche de Ibrahimovic que por otro tipo de méritos. Mourinho deberá preocuparse, porque los esquemas ofensivos siguen sin aparecer, ahora hasta se perdió esa letal capacidad de matar en contragolpe y, en cambio, un golcito Julio César lo sufre siempre. Con respecto a Bologna, Arrigoni había planteado bastante bien el match, pero erró totalmente los cambios: el despido parece cada vez más probable.